Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Una Siega Diferente – por Alfonso Cantador Arias (Sevilla)

La recolección llegaba a su fin en esa temporada calurosa. María, que cada año acudía al tajo con la misma cuadrilla, rebosaba exuberante una lozanía que volvía locos de pensamiento y obra a más de uno de los que la acompañaban. Las faenas de la siega eran duras, y aunque los rigores del calor y de los trigos obligaban a llevar cubierto todo el cuerpo, las mentes más atrevidas dejaban volar su fantasía para imaginar jornada a jornada a la joven segadora como su madre la trajo al mundo. Cada vez que terminaban la faena a medio día, María acudía sola a refrescar su cuerpo a un pequeño arroyo que no
distaba mucho del tajo, mientras Fermín uno de los del grupo, que bebía los vientos por ella y además era en parte correspondido por ser galán apuesto y modoso, se despistaba de la reunión con la escusa de echar un cigarro, o se las componía, para mirar en la distancia el sutil cuerpo de la moza cuando sus manos delicadas aun siendo segadora,
refrescaban su piel con las aguas del arroyuelo para calmar calores. Ese día al terminar la faena la excusa fue a más, porque María a sabiendas de que todos se habían marchado
para el cortijo, quiso darse un baño con la seguridad de que Fermín la observaba en la distancia y sus ansias por poseerla entre sus rudas manos, le enervarían más de lo
acostumbrado. Agazapado en unos riscos que separaban el arroyo María dejó ver su cuerpo íntegramente, y poco a poco se fue desprendiendo del vestuario propio de la siega. Primero desabrochó y posó en el suelo con suavidad una falda larga; a continuación las polainas y los manguitos que protegían los brazos más el camisón, y por último, los justillos que dejaban al aire sus pechos firmes y joviales sin ningún tipo de reparo, para introducirse poco a poco ya desnuda en una charca que le llegaba a la cintura. Fermín esta vez quiso ir mas allá de lo acostumbrado y se la jugó a una carta.
Todo podía salir bien o mal. No perdía nada. Cuando María cubrió todo su cuerpo con las aguas, entró desnudo al encuentro de la dama a la que había cortejado durante toda la siega y no obtuvo hasta ese momento sino una sonrisa y un fugaz beso en la mejilla que lo dejó varias noches sin dormir evocando la suavidad de la su piel. Sus cuerpos y sus
bocas se entrelazaron ahora pasionalmente, y tras un tiempo sumergidos con caricias eternas, salieron agarrados de la mano y se tumbaron sobre la orilla verde del pequeño
río donde yacieron con las precauciones de las gentes de antes, pero no por ello, con menor pasión e intensidad sin darse cuenta que las estrellas y la luna de ese verano se
les anticipaban. Mientras, en el cortijo, nadie los echaban de menos. Tampoco importaba ahora a ambos ese detalle.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: