Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Noche de Julio – por María del Rosario Lominchar Villacañas (Toledo)

No me cansaba de mirarla, ya me sabia de memoria todos y cada uno de los centímetros de la piel de su cuerpo.
Desde hacia dos semanas que coincidíamos a escondidas en aquel pequeño cobertizo a las afueras del pueblo, tenia suficiente para lo que necesitábamos en aquellos momentos.
Fue fortuna encontrarnos solos aquel día lluvioso del mes de julio, yo volvía del trabajo y ella regresaba a su casa… pero la forma de llover nos hizo dudar donde resguardarnos. Miré a nuestro alrededor y encontré este pequeño lugar. Alejado de todo y abandonado hacia tiempo.
Cuando nos vimos dentro sentí algo que llevaba mucho sin notar. A causa de la lluvia su vestido marcaba toda su figura, sus sinuosos pechos eran redondeados y tenía los pezones lo suficientemente duros como para recordarme a unas fresas.
En aquel momento note como mi bragueta se endurecía y deseaba poseerla, ella me observaba. Humedeció sus labios y no se lo pensó demasiado, se acercó a mí y tomo mi miembro entre sus manos al tiempo que besaba mi cuello.
Quise ser fuerte pero ya me había ganado la batalla, tome sus hermosas nalgas entre mis manos y la apoye en la pared, bese sus pezones a través del vestido y la succione una y otra vez. Cuando era evidente que queríamos más simplemente se abrió hacia mí y pidió que la hiciera suya.
La luna hacia brillar la piel en la zona redondeada de sus nalgas, ya no sabía si me quedarían fuerzas para tomarla una vez más entre mis brazos, pero si sabía que tenía deseos de saborearla y hacerla mía, aunque solo fuera por unos
pequeños instantes más.
No sabía cuánto duraría nuestra historia, solo deseaba hacerla mía y poseerla.
Después de esos instantes robados en el cobertizo solo soñaba con cada pequeña zona de su piel, con cada lunar que llenaba su hermoso cuerpo… aún hoy sigo sin saber su nombre, pero sí sé que sus labios saben a melocotón y que su piel salada enciende cada uno de los pensamientos más cálidos que se pueden desear una noche en solitario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: