Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Maragatos Apasionados – por Leyre Zárate Álvarez (Bélgica)

Lo cierto es que llevaba ya dos semanas, con sus largas y solitarias noches de noviembre, en aquella casona de mi tía Carmen en Santa Colomba.
Los dos habíamos crecido en Madrid y nos conocíamos de veranear en la comarca porque nuestros padres habían nacido allí y volvían cada año de vacaciones. Una cosa llevó a la otra y nos enamoramos. Aquellos años nos encantaba estar los dos solos disfrutando uno del otro, haciendo el amor a la hora que nos apeteciera. Y nos apetecía mucho y muchas veces…Los anocheceres y los amaneceres tenían en la Maragatería una luz especial.
Cualquier rincón apartado hacía que nuestro deseo se encendiera y no pudiéramos resistirnos. Siempre sucumbíamos a él. El placer era mutuo y nos gustaba descubrir, explorarnos y encontrar sensaciones nuevas. Era un sexo genial, bestial y pasional. Disfrutábamos los dos por igual.
Pero nos casamos y la rutina acabó con todo aquello. Tras diez años de matrimonio habíamos decidido darnos un tiempo. Aquellos días me hicieron desconectar del mundo exterior y pararme a pensar.
Me despertó un crujido de madera. Apenas había amanecido. Me levanté y salí al pasillo. Era él. Apareció sin avisar. Su rostro estaba iluminado tan solo por la luz que se colaba entre las rendijas de las contraventanas.
Era él, era su figura, pero su rostro era otro. Ya no era tan duro. Se acercó a mí y me besó. Primero con dulzura para, poco a poco, dar rienda suelta a la pasión.
Mi cuerpo se desmoronó entre sus brazos. Cada centímetro de mi piel ardía, temblaba. Me entregué a esa pasión repentina y acabamos haciendo el amor como nunca antes. Santa Coloma nos hizo recuperar aquella forma salvaje de
entregarnos uno al otro y que descubrimos en nuestra juventud.
Después de haber recobrado el aliento me giré hacia él y le miré. Su cuerpo me seguía pareciendo igual de atractivo e irresistible. Se incorporó, me sostuvo entre sus brazos y un beso nos hizo, de nuevo, volver a excitarnos y a desear darnos placer uno al otro.
Y así cada año. Nuestra terapia de pareja es volver a ser maragatos. Pura raza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: