Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Lo que el Viento se Llevará – por Claudia Ballesteros Escorza

Noche de verano. Granero. Cine. Tengo que centrarme. Luego me preguntarás si me ha gustado la película y no sabré qué decirte porque no he podido dejar de mirarte a ti. Y tendré que inventar. Lo de siempre. Al menos, se me da bien. Me has rozado y no sé si ha sido aposta o sin querer, pero por favor ten piedad. Un momento, me miras. Has cogido mi mano y la escondes bajo tu saco verde cazador. Quieres cosquillitas. Hacía demasiado que esto no pasaba. Yo sonrío y es suficiente para que tú también me acaricies a mí, pero no logro ver si sonríes porque estamos a oscuras y el brillo del proyector y la película sobre la pared del granero no es suficiente. Nada es suficiente. Y nada es bastante. Jaime y Gabri se creen muy mayores por fumar a escondidas y tardarán un buen rato en volver. Los cuatro sabemos que han ido a fumar y a algo más, pero se respetan las normas. A mí no me importa en absoluto lo que haga Jaime. Lo nuestro no es amor, es simpatía. Estamos juntos desde siempre y desde nunca. Nos compenetramos bien, eso es todo. Pero jamás nos diríamos “te amo”. A ti sí te lo diría. De hecho, algún día te lo contaré todo. Cuando ya no te acuerdes de mi voz, te llamaré y gritaré al teléfono lo mucho que te quise —porque para entonces espero no quererte— y lo que me hiciste descubrir. Y todas las cosas que me gustaría decirte ahora y que no digo. Y todo lo que me gustaría hacerte y que no hago. Mis dedos se acercan a tus caderas. Peligro. Desfilan por tu costado, rozan ligeramente tu pecho. Es un roce suave, como el viento que sopló en primavera y que ya no volverá. ¿O sí que vuelve el viento? Lo que está claro es que no le importa que su ausencia nos asfixie este verano, esta sequía. Quisiera humedecerte con mi lengua. Jamás te asfixiarías a mi lado si no es por besos. Pero… Te irás. Todos se acaban yendo. Puede que yo también lo haga. Quizá vuelvas algún verano o a pasar las Navidades. Alguna vez lo harás con familia, con nueva familia. Y ya no será lo mismo. Te habrás olvidado de mí… y de este roce suave de viento que sopló en primavera.

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