Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

La Curva de su Axila – por María Elena Carrasco Carrasco (Málaga)

La primera vez que la vi en bañador me quedé sin habla, acostumbraba a llevar un suéter amarillo que ocultaba la figura. Inclinada sobre un brazo, la curva de la axila recorría el aire entre su cuerpo y el césped de la piscina, dulce, abundante sobre el pecho. Desde ese día la seguía cuando acompañaba a su padre a pastorear el ganado los domingos, disfrutando el vaivén de su cuerpo al caminar, imaginando las caderas junto a las mías, los dedos sabios.

En agosto pasado, las fiestas de San Roque llenaron la plaza de bailarines entregados, niños correteando y jóvenes que se observaban crecer, lejos de casa, estudiando en la capital. En uno de esos grupos estaba ella.

–¡Hola Marga!

Levantó la mano y adiviné la hermosa curva que surcaba sus hombros. Me dio dos besos, el aroma que regalaba el pelo suelto quedó flotando, pegándose a mi nariz. No volví a hablarle, la observaba bailar, la ropa ceñida bamboleando alrededor de la cadera, rítmica se rozaba los labios, guiñándome coqueta. Un hilo invisible anudó nuestros sentidos, avivándolos.

Al amanecer nos fuimos al río, aún se oía croar a las ranas. Se acostó sobre mis rodillas, pastosa la voz, adormilada.

La fábrica de embutidos es la empresa familiar, una pequeña cárcel de la que me resultó imposible escapar. Estudiar lo justo, trabajar a destajo.  La mujer hermosa recostada a la luz del amanecer podría ser mi compañera, mi amante, la novia o la esposa, compartiría recuerdos, costumbres y las ganas de cambiar el futuro. La besé sin que se diera cuenta.

Al día siguiente vino a buscarme a la tienda. Me dio el primer beso en una de las salas reservadas a la cata, acaricié el arco derecho de su seno, una órbita perfecta que engloba al mundo bajo mis dedos.

            –Sé que te gusto, ¿no pensabas decírmelo nunca?

Me encogí de hombros. Tímida, incapaz de creer que esa mujer bellísima se atreviera a ser mi novia. Fue un escándalo durante el primer verano, en el otoño todos se habían acostumbrado. 

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