Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

El Balcón de las Delicias – por Moisés Hilario Martínez Quintana ( Ciudad real)

¡Quién hubiese imaginado esto!
Este virus nos ha encerrado aquí en los pueblos, junto a una naturaleza que sigue su curso sin inmutarse, desde mi balcón que da a la vega del rió, veo un bonito perdigón que canta con la fiebre de la primavera.
Pero a mí me afecta por el encierro y sobre todo porque frente a mi balcón, pasa casi todo el día una chica que antes apenas salude en la calle, a decir verdad, siempre me gusto la forma en que movía las caderas.
Pero ahora es distinto, cuando me sonríe, me sube la tensión, suele salir con unos vestiditos vaporosos que la brisa pega a su cuerpo, haciéndome adivinar que nada lleva bajo ellos, pues desde aquí presiento la presión de sus bonitos pechos que desafían la gravedad sobre la suave tela y entreveo lo que encierra ese otro triangulito que dibuja el viento.
Mi corazón se desboca y mis hormonas hierven como las del perdigón cuando me mira despacio con esos ojos negros almendrados, no puede ser una mujer normal, debe de ser una diosa ancestral o quizás una pitonisa de las que cruzaban el umbral de lo extraordinario hace siglos en esta noble tierra.
Pero cuando me siento morir, es cuando sonriéndome se sienta en el suelo del balcón cogiéndose con gracia las rodillas, dejándome casi ver, apenas por un solo centímetro el jardín de sus esencias.
No puedo dejar de imaginarla en largas noches de desvelo retorciéndose de placer pensando en mí, al igual que a mí me pasa. Cuando deja el balcón cada tarde, aguanto siempre un poco más con los ojos cerrados desesperado por su ausencia. Cuando me dejo caer en la cama mi cabeza y mi corazón no pueden más. Duermo a ratos, despertando sobresaltado por un deseo que me corroe las entrañas como si fuese el más poderoso de los ácidos.
No sé si podré soportarlo, quizás salga corriendo y llame en su puerta, pero no quiero estropearlo, la cabeza me dice que espere, la cuarentena pasara.
Paso estos días pensando cómo será nuestro encuentro, lo espero como la entrada a un inimaginable paraíso.

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