Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

De Esta Finca No Te Vayas – por Fernado Montaña Lozano (Colombia)

Me levanté y mi primera vista fue el palo de mango. Sobresalía por entre el ruido en la cochera, las aves y el ganado en el corral, los perros y los gatos.
También por entre los arbustos, no tanto por su tamaño como por su elegancia: erecto, frondoso, de unos diez metros de alto y una copa terminada en hongo.
Era casi imposible que mi hermosa mujer pasase de calurosa citadina a recatada campesina sin atractivo alguno que la impulsase. Ella en la ciudad, yo ya en mi retiro de campo, lo luché. Y sólo pude conseguirlo cuando un día la traje. Claro: vio el palo de mango. De ahí en adelante se levantaba, se le
acercaba, lo abrazaba y hacía movimientos como intentando trepársele. El árbol le arrancaba intensos suspiros que, días después me dijo, se les metían incluso a las imágenes recónditas de los placeres solitarios cada día de su ya un poco lejana juventud. Tal era el palo de mango.
Tan feliz retorno a los sudores lácteos de entrepierna no duró mucho. Ayer vinieron los del Ministerio del Medio Ambiente. Trajeron orden para talar el mango. No me opuse, pues ya había empezado a vivir el demonio calenturiento de los celos. Sin embargo, no pude dormir pensando cómo había de retener a mi mujer aquí en la finca. Así que puse en voluntad de Ceres mi insospechado entuerto.
Fijé un poco más la mirada y descubrí a mi mujer en su rutina diaria. Caminé hasta el árbol y descubrí que en un abrazo oscilante, fundido con el tallo, lloraba. O gemía. Le dije que entráramos a la casa.
Ya en la habitación sacó una réplica del mango que yo no conocía, del tamaño de una cuarta. Dijo que le provocaba comérselo. Empezó a lamerlo con lascivo desespero. Cada lametazo, al ritmo de los hachazos que afuera empezaban a
tumbar el mango, era para mí un exprimidor que gota a gota fue convirtiendo mi boca en un océano de saliva lujuriosa.
–Que lo tumben más rápido–, le dije con voz muy agitada.

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