Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Tramposo – por Ana María Zambrano (México)

Esa mañana Alejandra estaba en la cocina con su pequeña hija Alicia, la pequeña bebita reía lanzando pataditas en su sillita y Alejandra tenía en sus manos el peluche de una mariquita que movía frente a esta.

            —Di mamá… ma-má— la pequeña siguió riéndose—. Mamá— Daniel, su marido, estaba leyendo el diario y tomó unos sorbos de su taza de café mientras escuchaba en la sala a sus pequeños hijos gemelos jugaban.

            —Es muy pequeña todavía, deberías darle un descanso.

            —David y Marcos comenzaron a hablar un mes antes que ella, y entre el trabajo y la casa apenas y puedo interactuar con ella.

            —No exageres.

            — ¡Quiero que diga mamá! ¿Sabes lo fuerte que fue escuchar que la primera palabra de mis hijos fue papá y de ahí le siguieron teta, leche, gato, pecas, perro y abuelitos? Mamá quedó al último— se lamentó recordando aquel episodio pero Daniel solo dio otro sorbo al café.

            —Deberías estar feliz con que solo te diga mamá, no importa el orden.

            —Lo dice quien la primera palabra de sus hijos fue papá— contestó seria. De repente la pequeña Alicia empezó a mover sus manitas con insistencia.

            —Ah… ¡ah! ¡Mah!

            — ¡Lo va a decir!— gritó emocionada—. Anda mi amor, di, mamá. Ma… Má.

            — ¡Mmm! ¡Ah!

            —Vamos… vamos…

            — ¡Ah! ¡Papá!— Alejandra quedó de piedra. La primera palabra de su hija había sido papá… otra vez. Ella suspiró decepcionada pero igual sonrió y acarició el rostro de su hija.

            —Muy bien, pequeñita, eres una bebita muy inteligente— la pequeña se rio y Alejandra miró a su esposo—. Voy a ir a preparar a los niños para llevarlos al parque con mis padres, ven Alicia, a ponerte bonita…

            —Mejor arregla primero a los niños, ya sabes lo inquietos que son.

            —Entiendo— Daniel se levantó y la besó en la frente.

            —Ya la será la próxima.- ella suspira.

            —Bueno, segunda palabra no está tan mal…— dijo con cierto desánimo y salió del pequeño comedor. Cuando lo hizo Daniel sonrió ampliamente y tomó de una silla un pequeño peluche de gato negro para moverlo frente a su hija, de inmediato la pequeña abrazó al peluche.

            —Lo hiciste purrfecto mi niña— habló como si fuera el gato de peluche.

            — ¡Papá! ¡Papá!

            —Bien. Espera un poco— fue al refrigerador donde sacó un pequeño botecito de yogurt de fresas y le dio unas cucharaditas a su pequeña que saboreó su recompensa—. Eso mi princesa, sabía que esas sesiones nocturnas antes de dormir servirían muy bien, tal como con tus hermanos— le dio otra cucharada a su pequeña hija y la cargó haciéndole cosquillas, su pequeña rio con fuerza lanzando pataditas—. Tendremos que esperar un poco antes de pedir a tu otro hermanito o hermanita, creo que ya va siendo hora que tu mamá tenga ese pequeño gusto de que le llamen mamá… su pequeña hija llevó sus manitas a su rostro y él tomó una y la besó—. Este será nuestro secreto dulce princesa.

            Daniel tenía sus medios, y él quería una familia grande con la mujer más hermosa y dulce de todas, deseaba un nuevo caballero para proteger a sus princesas y amar o una nueva princesita para jugar y adorar, sea cual fuese tenía sus medios para cumplir sus cometidos, no importaba si debía hacer un poco de trampa en el proceso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: