Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Me gusta viajar – por Antonio Domíguez Cuenca (Cádiz)

Primero quiero presentarme: yo digo que mi nombre es Felipe, aunque mi nombre es Antonio. Esto los sicólogos lo interpreta como si siempre hubiera querido ser otro y no el que soy. Tampoco lo sé a ciencia exacta pues cuando yo era pequeño a ninguno nos llevaban a ese señor, mi madre me decía que la próxima vez que me escuchara decir “Felipe”, me iba a dar un buen revés en la boca. Ni siquiera un bofetón, sino un revés “a mano vuelta” como ella decía… Por lo tanto tuve que evitar ese nombre delante de mi madre y lo dejé solo para cuando tenía que presentarme ante gente que no conocía. Como a vosotros no os conozco; pues eso: soy Felipe.

Tengo los mismos años que Lina Morgan cuando decía “titantos” y soltero; pero porque yo quiero. «¡Hombre, con este cuerpo, esta cara y esta cadera…!»

En definitivas cuentas: que siempre me han intentado buscar novia, hasta que yo dije como el cuervo de Poe “nunca más”. Pero como todos y todas sabéis siempre hay un amigo/a que es como el acompañante de el Juan de la chirigota “Si me pongo pesao me lo dices” del Selu. Pesao no, lo siguiente. Este tiene mi edad y se ha casado unas cuantas veces, tiene unos cuantos hijos con distintas mujeres y además siempre está saliendo con alguna, o sea, todo un ligón; pero yo no. Y él dice que yo tengo que ser como él…

—Si yo no sé de qué hablar  —le dije.

—Tú no te preocupes… hoy casi no hay que hablar de na. Tú lo que tienes que hacer es decirle que te gusta viajar.

—Pero, si a mí no me gusta viajar…

—Bueno; pero eso ella no lo sabe. Nada más le digas que te gusta viajar, ya ella te ve profundo profundo.

—¿Profundo?, a ver si va a creer que viajo en un submarino.

—No hombre —me dijo—, de esa clase de profundidad no te hablo, te hablo de lo contrario de ser superficial. Vamos, que ella va a pensar que eres un hombre con la cabeza bien amueblada.

—¿Por decirle que me gusta viajar…? Chiquillo, ¿tú con qué clase de mujeres te relacionas?

—Con las mejores —me dijo.

—Vale —le dije para que me dejara en paz—. Y si me pregunta a dónde he ido, ¿qué le digo?

—Pues ¿Qué le vas a decir?, los viajes que has hecho.

—¿El de la mili vale?

—¡Qué cutre! —me dijo.

—Es que a parte de la mili, no he ido a ningún otro sitio…

—Pero, picha, miéntele… que se lo traga.

—¿Que se lo traga?, con estas pintas, esta cara y esta cadera…

—Dile que has estado en Liechtenstein.

—¿En dónde? Si eso no sé yo decirlo (Bueno ahora lo he dicho bien porque me lo he estudiado).

—Escucha, allí no ha estado nadie. Invéntate algún monumento y le dices que se come muy bien… y la tienes en el bote. A mí nunca me falla, además da lo mismo que lo digas mal, nadie sabe cómo se pronuncia eso. Si hoy en día la gente no sabe ni que el Ebro está en Francia. La cultura ha decaído ¡tela!

—¿Y si me pregunta más cosas?

—¡Aaaaa…! Tú la cortas y le dices que llevas tatuajes.

—¿Tatuajes yo?, si no tengo ninguno.

—“Pos” ya estás tardando.

Y me cogió por el hombro y me quiso llevar a hacerme uno…

—Para para… —le dije—, yo me lo invento.

—No —me dijo el buen señor—, eso no se puede fingir, o lo tienes o no lo tienes.

—Le digo que lo tengo escondio, vamos… en un sitio que no se puede enseñar.

—¡Peor!, porque no va a parar hasta que te lo vea; y si no lo encuentra, te deja pero más rápido que si te fueras con otra. Vamos, te pueden perdonar un desliz, pero lo que no te van a perdonar nunca es que no tenga tatus. ¡Venga! —y me cogió otra vez por el cuello.

El caso ya se ve venir… cuando tienes un amigo de tales características no queda otra: o haces lo que él quiere, o haces lo que él quiere. Si alguien ha contactado alguna vez con alguno de estos; sabe a qué me refiero.

Por supuesto que me hice el tatu y no pude acudir a la cita; me lo hizo él mismo, que además sabe hacer de todo… Y aquí me veis; con esta cara y con esta cadera hecha polvo que no puede echar un paso porque entre otras cosas me dañó el nervio ciático.

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: