Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Las praderas azules huelen a 3 – por Óscar Campos Garrido (Ciudad Real)

El cabrero Kevin O’Brien, de los O’Brien de toda la vida y natural de Burgohondo (no así sus padres. Ellos son forasteros, concretamente de Navatolgordo), miraba con intensidad a los ojos de Sofía, su cabra favorita, tratando de encontrar sentido a lo que estaban presenciando. Pero Sofía estaba aún más asustada que él y a través de sus siniestras pupilas rectangulares, también se podía leer el deseo de conocer. Aunque esta cabra siempre se había planteado cuestiones como “cuál es el verdadero sentido de mi bóvida existencia” o “si la genética hubiese plantado mis enormes ubres en la grupa, habría sido mucho mejor para poder caminar sin tener que estar dándome rodillazos a cada paso”, en este caso no era capaz de centrar sus emociones y dar explicación a lo que estaba sucediendo ante sí. A ambos se les heló la sangre cuando se posó sobre ellos aquel enorme platillo volante, en cuya superficie podía leerse claramente y en un perfecto danés: “Immobile og stumme statue, eller jeg tager dig væk med min kosmiske stråle”. Kevin quedó maravillado ante tal cantidad de brillantes colores. Le recordaba a la semana que estuvo en Ibiza, de la que no recuerda nada, pues aún hoy no sabe ni cómo volvió a casa. Sofía se comunicó telepáticamente con el resto de las team managers del rebaño para ordenarlas que se mantuviesen quietas y no dejasen de comer pues, por otro lado, para eso estaban allí. Algunas de ellas ya habían entrado en pánico y la patogénesis de la narcolepsia había alcanzado la fase de rigidez, cayendo ladera abajo como simpáticos barriletes de cachemira. Nepomuceno, el perro pastor de Kevin, ladraba a un árbol en el corral del rebaño, a varios kilómetros de allí. La semana pasada recibió una coz de un borrico que lo dejó muñeco. Ya no sirve como perro pastor y ahora sólo ladra a los árboles. No es relevante para la historia, pero algún lector podría preguntarse qué es lo que podría estar haciendo el perro pastor del rebaño ante semejante situación. ¡Ahí está la respuesta, maldito metomentodo! El enorme platillo volante permanecía suspendido a escasos cuatro metros sobre el suelo. Finalmente, comenzó a descender emitiendo pitidos discontinuos semejantes a los que emite el furgón de reparto de Matías “el melláo”, también conocido como “el bidente” (que no “vidente”). Del platillo se extendieron tres y media de las cuatro patas telescópicas para, tras varios intentos erráticos y ebrioides, lograr posarse en tierra. En la panza del platillo se dibujó un rectángulo que se convirtió en una rampa. Cuando el extremo de ésta se posó sobre la hierba, se produjo un profundo silencio, sólo roto por el desagradable balido de la también desagradable cabra Marilyn. A través de la rampa descendió el extraterrestre Sphyncter. De enorme cabeza con forma de pera y ojos almendrados, su piel grisácea iba cubierta con una suntuosa bata de boatiné de color dorado brillante. Calzaba el alien unas zapatillas verdes de manufactura neptuniana, desde cuyas anchas
suelas brillaban luces led, mientras sonaba una fanfarria épica a cada uno de sus pasos. Cuando Sphyncter alcanzó el suelo, de ambos lados de la rampa se dispararon dos tristes tubos de confetti. A continuación, el extraterrestre hizo una reverencia teatral y finalmente habló: SPHYNCTER: Saludos, terráneos. Comprendo vuestras caras. Estáis alucinando pepinillos ¿verdad? Yo también lo fliparía si me viese aparecer de manera tan es-pec-ta-cu-lar. Pero dejemos de hablar de mí y comencemos a hablar verdaderamente de mí. Necesito que alguien me indique cómo diantres debo llegar a Tolibia de Abajo. Me esperan para una congregación intergaláctica. KEVIN: ¿Tolibia de Abajo? SOFÍA: Sí, Kevin. Una población que, paradójicamente, está más próxima a Lugueros que a Tolibia de Arriba. Kevin dio un enérgico salto lateral, del susto que supuso haber oído hablar a su cabra. Instantáneamente surgió del fuselaje del platillo volante un gigantesco cañón, marca Orbegozo, que disparó un luminoso rayo de luz a Kevin, desintegrándolo en el momento. SPHYNCTER: Creo que estaba claramente avisado el terráneo – comentó indiferente a la cabra, mientras señalaba el enorme letrero en danés del artefacto –. Querida cabra ¿sabría usted darme las indicaciones pertinentes para poder llegar a Tolibia de Abajo? SOFÍA: ¿Y qué saco yo a cambio? SPHYNCTER: Esto se pone interesante, aunque no demasiado porque quedan sólo doce renglones. ¿Qué le parecería ser comandante de mis tropas arrasamundos, tener todas las riquezas que una cabra aspiraría a tener y poseer un harén de cabrones para sus requerimientos? SOFÍA: Pasando… Me conformaría con saber a qué huelen las praderas de Urano en primavera. SPHYNCTER: ¡Ah, querida y barbuda amiga! Ese es el deseo de muchos, muchísimos rumiantes artiodáctilos a lo largo y ancho de este ridículo y hediondo sistema solar. He de decirte, querido cáprido, que las uranas praderas azules huelen a 3. SOFÍA: ¡Lo que imaginaba, por el título del relato! En fin, tome una trayectoria nordeste y llegará sin problema a Tolibia de Abajo. En coche tardará unas tres horas y media. ¿Va en coche? SPHYNCTER: No, voy en OVNI. Tardaré un minuto raspáo, si no me la lía algún caza del Ejército. SOFÍA: Por cierto, ¿qué ha sido de mi amo? ¿Ha sido pulverizado, eliminado, finiquitado? SPHYNCTER: No, mi rumiante amiga. Lo he mandado a otra realidad. Allí es jugador de cricket. SOFÍA: Qué lástima. Ahora que estaba aprendiendo a tocar la gaita charra…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: