Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Desconcierto Porfaplis – por Juan Carlos Somoza García (Bilbao)

A los dos hijos sin madre, el rubio y el moreno, se les acusa de haber defenestrado a su padre, bibliotecario y muy rico, arrojándole desde la terraza de su casa. En su día su esposa, ya fallecida, le dijo de comprar un primer piso, pero él se empeñó en un séptimo.

El juez les interpela para escuchar sus declaraciones:

—Díganme, ¿Quién de los dos le empujó?… ¿O lo hicieron ambos?…

—Para nada —responde el rubio arrastrando las palabras— Se lo juro, Señoría, por el césped que come el caballito de Ralph Lauren… Que se hunda Opening si miento…

El juez, sorprendido, intenta seguirle el gesto no la mirada, además de las palabras, porque observa que cada ojo dice una cosa diferente. Aún perplejo, se dirige al moreno:

—Y usted… ¿Tiene algo que aportar?

—Mi padre —responde con altivez— solo se preocupaba de sus business, y es posible que quizá alguno de los yuppies que le rodeaban… ¿Una guerra de vips?… Perdón, Su Señoría, no tendrá un kleenex, es que…

El juez, con el asombro compitiendo con la humillación, trata de serenar la palabra antes de seguir.

—A ver, a ver… Si no se aclara este asunto van a pasar una larga temporada en prisión. Dónde estaba en el momento de la caída —pregunta al rubio enviando a su encuentro un gesto de significada autoridad.

—Qué fuerte… qué fuerte… —contesta añadiendo— Volvía de un centro comercial de esos chabacanos, esos en que la gente pregunta por el precio… ¿Flipasss pipassss?… ¡No veas!… Lo juro por las bragas de Mafalda… Subí al piso y me senté con mi padre y éste… ¡Es cierto!, jolín… ¡Jopé!…

El tono de voz algo gangoso hace que el juez se muerda los labios e invoque a su veteranía para que le asista y pueda controlar la situación. Sabe que el que ríe el primero es que de momento va delante. Mira fijamente al rubio y al moreno y deja que las palabras fluyan con cadencia:

—Ustedes han declarado en las previas que estaban sentados en la sala charlando de manera distendida con su padre y que sin más se levantó y… el resto ya lo saben y espero que me lo digan…

—Yo he hecho un master —contesta el moreno— y por eso tengo feelings hacia mi padre, le acompaño a hacer footing y le ayudo a ponerse los panties en su pierna mala… Puedo hacer de babi-sitters pero empujarle…

El juez, aturdido por la pronunciación nasal de las frases, se da cuenta que ya tiene una edad y que debe de pensar en jubilarse. Se acaricia el mentón, eleva los ojos al cielo y luego los envía al encuentro del rubio por aquello de que una mano no sabe lo que hace la otra para no delatarla.

— ¿Y usted? —inquiere.

— ¡Que heeevy! Lo que dice Su Señoría es la milk, supermega fuerte… queda super fashion pero al mal tiempo Donna Karan… molamazoquenoveas pero… ¡No!… Se levantó, corrió y se tiró, ¿Sabessss?… Ni siquiera se despidió con unos kisses… Se fue como cualquier gilipichisss…

Al recibir la mirada inquisitoria del rubio, el juez piensa en aquel que creyó estar en acupuntura hasta que el quinto puñal del lanzador le abrió los ojos. Cree que un interrogatorio con aquella pareja es como exigir a un kamikaze que utilice casco, o que se esterilice la aguja destinada a la inyección letal. Aun así hace un último intento con el moreno.

— ¿Algo que añadir?

—Acabo de hacer un flash-back —contesta el interpelado— Llegué a casa desde  el pub, dejé el coche en el parking, me quité el walkman y subí un tupper-ware que adquirí para la cena en un self-service. Nos sentamos en la sala y mi padre al poco tiempo se levantó y arrojó al vacío. Fue una situación de stress…

— ¡Esto es de comics! —exclama el juez— ¡Socorro… osssea… Socorro…!

En los rostros del rubio y del moreno se dibuja una sonrisa de complicidad, y el juez continúa:

—Puede que sea el crimen perfecto pero… debo fallar a su favor y declarar suicidio. Solo incrustando un diccionario en la boca a cada uno de ustedes se hubiera evitado que un padre bibliotecario, y recalco lo de bibliotecario, tomara tan drástica y dramática decisión. Carlo Cipolla dijo: “Los hombres no somos iguales, unos nacen estúpidos y otro no”. Caso cerrado. Se levanta la sesión.

—Pre-ci-o-so —expresan al unísono en un susurro los encausados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

MasticadoresFEM

"Solo quiero que se me recuerde como una persona que quería ser libre” Rosa Parks

Isabel Alonso Díez

Arte & Activismo

A Tinta China

Plasmando palabras, a la luz de la pluma

Buscando el sentido de un instante

Alberto Blanco González

Entre paleras y encinas.

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

Puentes de papel

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

RETAMAS Y CODESOS

Página de literatura, reseñas y poemas

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

David Ortega

Blog literario y filosófico

POETAS EN LA NOCHE

Poesía, cuentos y relatos

Lo irremediable

Cine Filosofía Fotografía Literatura Música Pintura

Andiñuela de Somoza

Pueblo maragato, perteneciente al ayuntamiento de Santa Colomba.

Versos en la Somoza

Poesía en el umbral de la Maragatería

TAM-TAM PRESS

TRAFICO DE CULTURA / Piensa, crea, actúa, retumba...

Paz Martínez- Urdidora de versos

Algo siempre se mueve cuando los versos conspiran. Carlos Attadía.

WordPress.com en Español

Blog de Noticias de la Comunidad WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: