Lidia Fos nos brinda sus versos a través de su poemario Céfiro.   

Céfiro es esa brisa, ese aire, esa corriente natural de la palabra a flor de piel que nace con el propósito de llevarnos a una estación donde, junto a la autora, podemos ver pasar el tiempo, la vida, en inquebrantable e indispensable movimiento. Es ese soplo que puede traducirse en tristeza o alegría, en un constante torrente de emociones ante los infinitos destinos que parten de los primeros pasos del amor, de la espera, de la luz, de lo que se intenta y de lo que se desgrana.

Los versos de Lidia Fos llueven sol al amanecer, a medio camino entre la esperanza y el desaliento y manan de su corazón abierto de par en par, acometidos, también, por el fantasma del recuerdo que obliga a sentir y a pensar, a mirar atrás y recoger los frutos del amor que quedaron por el camino, postrados en lo más hondo del corazón, náufragos sin unos ojos que los contemplen.

La poeta abre con viento suave la puerta de las tristezas para liberarlas porque intuye que hay que permitir que todo ocurra y se transforme. Que hay que aflojar las riendas durante el viaje para curar las cicatrices entre las hojas secas de otoño.

El amor, ay, siempre el amor. Y el recuerdo, la nostalgia. El tiempo, eternamente hambriento de horas y minutos ya apurados. Todo sumergido en esa brisa que no deja de susurrarnos en cada página las cosas del deseo, del encuentro, de la piel, de los nudos del alma. Que no deja de preguntarnos, ¿qué es el amor?

Céfiro es también una luna rota cuya cara sugiere algún atormentado ser amado, algún corazón solitario, alguna canción arrebatada. Siempre él, la agonía de tenerlo y no tenerlo, como el aire entre las manos.

La poeta encuentra la tierra prometida al comienzo de los últimos versos con una mirada más serena a través del espejo de las palabras, donde el rumbo de estas vira hacia puertos más amables, y va soltando lastre para poder volar más alto y presente. Para vivir.

Se torna entonces en la mujer poderosa que es, en la madre, y en la niña que fue. Renace de su propio solsticio, abraza la soledad y la acaricia. La brisa termina de llevarse las penas; la lluvia la sana. Pues la vida, escribe entre versos, es bella a pesar de los pesares.

UN POEMA DE LIDIA FOS

Hagamos el amor, tan solo con las palabras

No me leas los poemas que tú quieres,

léeme los que escondes

en el fondo de un cajón,

emborronados por las lágrimas.

Léeme los que te arrancaron el alma

con cada letra que en ellos arrojabas,

los que te desnudaron hasta las entrañas.

Déjame que me adentre en ti,

que hagamos el amor,

tan solo con palabras.

© Céfiro, Lidia Fos

SOBRE LA AUTORA:

Lidia Fos es una leonesa que nace en 1975 en una familia trabajadora doinde nunca faltaron los libros lo que le lleva a sentir un gran interés por el mundo de las letras.

Ha sido premiada en varias ocasiones por sus poemas y relatos. Es cofundadora de la Asociación cultural Promusicantes y miembro del CiÑe.

Conoce más sobre Lidia Fos