Breve tratado para las casas con peces

Ni siquiera los peces quedan fuera de los discursos de confinamiento del año veinte del segundo milenio. Una ironía más que sirvió a Boris Rozas para reflejar en este breve tratado todas las efervescencias emocionales causadas por el aislamiento social en la pecera  del hogar que encerraba otra, pequeña, cristalina, donde un pez moría dejando, tal vez, en la conciencia de toda la familia, la necesidad de aceptar la efímera existencia, el transcurrir del tiempo, la sístole y diástole de la memoria y el amor con el que protegemos lo que más amamos.

Boris retorna desde la reclusión de sus cuatro paredes a la infancia donde el tiempo es ligero como la charca de los niños; niños que jugaron con hojas en blanco tocando el olvido y la muerte, las olas y todo lo que cabe en una sola página a la que se agarran como a un clavo ardiendo. Y desde ahí, infiere sobre el amor que rasga la tierra para abrirse paso, como semilla germinada, como raíz floreciente en una poesía que se adentra en la naturaleza de lo cotidiano con nitidez, logrando una acrisolada mezcolanza en la estética de los versos que abarcan desde lo lírico hasta lo discursivo y desde lo narrativo hasta lo contemplativo, a través de unos ojos que iluminan este mundo que precede al postrimero amanecer.

Sus palabras alcanzan una gran trascendencia a través de las páginas recogiendo súbitos axiomas en tardes de jazz y gominolas, sin hora de regreso en los días más insólitos. Él es como un pez buscando albedrío fuera de su pecera, explorando el río, escudriñando el cielo frente a todos los silencios y todos los márgenes de otras habitaciones de una casa que no entiende de poetas.

SECUOYA

Este amor comenzará bajo tierra

como lo hacen

todos los finales.

Los dedos rasgarán la piel

del bosque

para aprender a planear,

el espacio entre tú y yo

serán las voces

que nos deletreen.

Habrá que inventar otro cielo

donde desenvolverse mejor

en el silencio.

Breve tratado para las casas con peces, Eolas Ediciones

(IV Premio Internacional Francisco de Aldana de Poesía)


 

SOBRE EL POETA:

Boris Rozas nace en Buenos Aires en 1972 y reside en Valladolid. Es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid.  Publica su primer libro en 2004, Bagajes del Alma. En 2005 sale su segundo libro, Lleno del Mar que es el asentamiento en el estilo poético en el que se desenvuelve, con un extenso recorrido que apila en su haber catorce poemarios y numerosos premios que le reconocen un estilo poético que abre camino a nuevos arquetipos sin desprenderse de la matriz intimista y profunda que se encuentra en lo cotidiano y que no necesita de enredos grandilocuentes, pero sin renunciar a beber de la fuente de lo clásico. Recurre en sus obras a la dualidad encarnada en las atmósferas urbanas anotada tanto en la crudeza como en la serenidad cotidianas.

Ha colaborado además en diversa revistas como son la Revista de Poesía “Albor”, Revista Literaria “Cuadernos del Matemático”, Revista Literaria Internacional “Resonancias”, Cuadernos “Luke”, Revista Cultural “El Invisible Anillo” y Revista de los Viernes de Sarmiento entre otras.

Premios:

Premio Sarmiento de Poesía (2007)

Premio de Poesía del XVI Certamen Poético “Villa de Ermua” (2010)

Primer Premio del XXXIII Certamen de Poesía Manuel Garrido Chamorro (2012)

“Botijo de Plata” XLVI Justas Poéticas de Dueñas (2012)

Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador (2013)

Primer Premio XLII Justas Poéticas de Laguna de Duero (2013)

Premio II Certamen de Poesía Ayuntamiento de Val de San Vicente (Cantabria) (2014)

II Concurso Litteratura de Poesía, Barcelona (2015)

Primer Lugar del III Concurso Internacional de Poesía “La palabra de mi voz” (2016)

II Certamen de Poesía “Poetas de habla hispana” (2016)

Premio Internacional “Umbral de la Poesía” (2017)

“Botijo de Oro” LI Justas Poéticas de Dueñas (2017)

Premio Internacional de Poesía León Felipe (2017)


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