Los libros de tu vida

SOBRE LA AUTORA- Donna Tartt nació en Greenwood, Mississipi en 1963. Comenzó a escribir muy joven, a la edad de trece años. Pero se inició en 1992 con su primera novela, El Secreto, a la que siguió una década más tarde Un juego de niños– Profundamente perturbada por los bombardeos talibanes de las esculturas de budistas del siglo VI en Afganistán en 2001, Tartt sintió que quería escribir sobre la vileza de la destrucción de obras de arte. Tuvo muy claro que fuera cual fuera la dirección que tomara su historia en ella contaría con el personaje de un niño obsesionado con un cuadro que resultara fácil de llevar.El Jilguero fue publicado por la editorial Lumen em 2013 recibiendo el Premio Pulitzer en 2014

No obstante, es una novela larga y eso podría desanimar a los lectores, aunque está exquisitamente bien trazada y en todo momento mantiene un emocionante nexo entre el arte, utilizando como punto conductor de la historia un cuadro del Pintor Carel Fabricius, discípulo de Rembrandt, y el destino del protagonista.

SINOPSIS

Según nos adentramos en la lectura de El jilguero, nos encontramos una habitación de hotel en Amsterdam donde un hombre joven lleva más de una semana encerrado, fumando, bebiendo y masticando miedo. Tiene una larga historia que le ha llevado hasta ahí y que va desarrollando en primera persona, mientras pasa las horas esperando no se sabe qué.   Pero toda la historia comienza diez años antes, por puro accidente. Theo Decker, el protagonista, es entonces un niño de trece años que va con su madre camino del colegio, del que le han expulsado y se cobijan en el Metrpolitan Museum de Nueva york porque ha comenzado a llover y no llevan paraguas.   Ese día el museo sufre un ataque terrorista mientras están dentro y la madre de Theo muere. En la sala en la que se encuentran hay un pequeño cuadro con un jilguero pintado. Es una obra de Carel Fabricius del S. XVII. La obra desaparece en manos del niño porque este pretende salvarla de entre los cascotes de la explosión.

Theo Decker comienza la aventura de su vida huérfano y con una obra de arte que no sabe muy bien qué hacer con ella. Tiene tanto miedo de devolverla y ser culpado de robo como de quedársela y protegerla.

El protagonista de esta historia pasa su adolescencia y primera juventud recuperándose de la tragedia de haber perdido a su madre en un atentado y sufriendo las preguntas más transcendentales de su vida  lo que también  le lleva a descuidarse  y a escapar de su propia vida refugiándose  en  las drogas alentado por su nueva amistad con el joven Boris, un personaje  que lo arrastra a la delincuencia.

Los diez años entre el momento inicial de la explosión en el museo y el desenlace de la historia son los que tarda la autora en escribir la novela por lo que podríamos decir que esta se desarrolla al ritmo natural del crecimiento del protagonista.

No obstante, atravesando permanentemente la novela, está el cuadro del jilguero de Fabritius, que Theo traslada a escondidas a través de sus accidentados años. En él está su recompensa, los remordimientos y la carga de vivir encadenado al cuadro, (del mismo modo que en este, el jilguero está encadenado a su jaula) al recuerdo de su madre y a la fe inquebrantable en que pase lo que pase, el arte nos eleva por encima de nosotros mismos.

“El cuadro”, observa, “era el punto fijo al que todo estaba anclado: sueños y signos, pasado y futuro, suerte y destino”.

Por supuesto, toda la historia a la que Donna Tartt nos transporta es ficticia y tal explosión nunca ocurrió y el cuadro de Carel Fabricius pintado en 1654 se encuentra en la Galería Real de Pinturas de La Haya.

Esta novela combina misterio y crítica social con ciertas pinceladas de arte. La crítica la ha catalogado como como una de las novelas emblemáticas del S.XXI y la ha comparado con el estilo de Dickens.

OPINIÓN: libro está muy bien escrito. Realmente las descripciones, los detalles, los diálogos son excelentes. La historia, su minuciosidad y su complejidad son plenamente transmitidas. Leyendo se siente el dolor, el amor, el miedo, la desesperación. La acción transcurre entre Nueva York, Las Vegas y Ámsterdam. El viaje como aprendizaje y autoconomiento. Los personajes aparecen, desaparecen y reaparecen en actos perfectamente ordenados por el tiempo trayendo consigo grandes para el protagonista. Invita a viajar en el tiempo y en el espacio, la literatura y el arte se unen. El texto contagia la pasión por el arte, los objetos, la hermosura de acariciar un mueble o la satisfacción del personaje del restaurador. Refiriendo temas inextinguibles como la levedad del ser, la fragilidad del alma, lo complejo de las relaciones personales o la alteración de los sentimientos hacia las cosas, se crea un discurso donde el protagonista es mucho más que un joven perdido en el mundo. Es una novela que, como se puede adivinar, deja espacio a la reflexión y mantiene el interés del lector atrapándolo durante todo su recorrido con momentos de tensión e intriga. No obstante, el libro es mucho más que suspense: por encima de todo, Eljilguero habla de la naturaleza humana y de la entrada en la edad adulta.  Es mucho más que una historia trepidante donde confluyen las drogas, la marginalidad y el tráfico de arte. Tiene una segunda lectura mucho más optimista donde el protagonista de la historia se niega a rendirse y experimenta una gran evolución psicológica.

CURIOSIDADES

Resulta curioso que la autora escogiera a este pintor y no otro. Sabemos que lo decidió en un viaje a Amsterdam donde al ver una copia del cuadro del jilguero decidió que era perfecto para su novela. Aún así se dan muchas curiosidades como, por ejemplo, las circunstancias de la muerte del pintor que fueron tremendamente desafortunadas. Su casa y su taller estaban situados cerca del polvorín de la ciudad de la ciudad holandesa de Delf. Hubo un accidente el 12 de octubre de 1654 que provocó la explosión de este, y Fabritius murió, declarándose un incendio que destruyó muchas de sus obras, atribuyéndosele en la actualidad no más de 14 cuadros entre los que se encuentra El jilguero. La autora no supo esto hasta algún tiempo después de haber iniciado su relato con una explosión similar dónde este cuadro vuelve a estar presente.

Otra curiosidad es que decidió el nombre del protagonista Theo Decker sin saber que, en el momento de la muerte de Carel Fabricius, este pintaba un retrato de un señor llamado Simon Decker. Una coincidencia de apellidos bastante singular.

También el destino quiso que el día de la presentación de El jilguero, el 22 de octubre de 2013, en Nueva York se inaugurara una exposición titulada “Vermeer, Rembrandt y Hals” y que uno de los cuadros expuestos fuera El jilguero de Fabritius.

PRESONAJES PRINCIPALES

Theo Decker: Es un joven perdido, sin una familia que se ocupe de él, por lo que busca ese apoyo en cualquiera incluido un padre ausente y alcohólico. Theo da la impresión de estar siempre en la cuerda floja, en situaciones que lo llevan adonde la vida quiere o le empujan los demás. La trayectoria del protagonista comienza desvelando una total dependencia del resto de los personajes, del alcohol y las drogas, de su mejor amigo Boris, de una relación sin sentido, y la marcada dependencia del cuadro. Pero evoluciona a modo de catarsis y se da una madurez psicológica que lo fortalece a lo largo de la historia.

Boris: Un adolescente de origen ucraniano que vive con su padre en Las Vegas. La pérdida de su madre, la mala relación con su padre y la soledad a Theo hasta establecer una amistad íntima y leal que durará toda la vida, a través de las drogas, el alcohol y la delincuencia.

Hobie: Un meticuloso restaurador de antigüedades. Theo aparece en su vida y Hobie lo acepta casi como un padre, le instruye en todo lo que sabe y lo ayuda a partir de entonces.

Larry: Es el padre de Theo. Alcohólico, tirano, interesado, manipulador y agresivo. Se hace cargo en un determinado momento de su hijo porque supone que logrará cazar alguna fortuna relativa a la herencia cualquier otro provecho derivado de la custodia.

Pippa: se convierte en el amor inalcanzable de Theo.

  1. ALGUNAS DE LAS MEJORES FRASES DEL JILGUERO
  • No escogemos lo que queremos y lo que no queremos, aunque sepamos que nos matará. No podemos escapar de quiénes somos.
  • Todas las cosas se derrumban y se construyen de nuevo.
  • El mundo no acudirá a mí (…), yo tengo que salir a su encuentro.
  • Esta es la primera ley de la magia: desorientar.
  • El pintor te está transmitiendo un mensaje secreto. Te está diciendo que lo vivo no dura, que todo es efímero.
  • A veces se trata de jugar bien una mala mano.
  • Cuando ves moscas o insectos en una naturaleza muerta…, un pétalo marchito o una mancha negra en una manzana, el pintor te está transmitiendo un mensaje secreto. Te está diciendo que lo vivo no dura, que todo es efímero. Muerte en vida. Por eso las llaman “natures mortes”, naturalezas muertas.

Cada miércoles en Hoy puede ser un gran día el libro de tu vida con Paz Martínez y Rafael Cerro