Ya han pasado cinco años desde que Marciano sonoro Ediciones se reafirmó en su andadura editoral y apostó fuerte por poner en valor a un puñado de autores de su tierra entre los que tengo el honor de encontrarme. Este año deberíamos haber celebrado un lustro de trabajo en familia, de relaciones que van más allá de lo profesional, de cuidado y cariño y de abnegada amistad. No ha sido posible, como no han sido posibles otros muchos eventos. El covid ha impedido reunirnos y brindar por un futuro lleno de éxitos para nuestros editores.

Escribo esto porque Internet lo guarda todo en sus rincones y nada pasa desapercibido. Me devuelve una foto, casi perdida, de aquel encuentro que se produjo en el primer aniversario de la editorial, donde presenté mi libro de Musgo y Piedra que tantas alegrías me dio después de haberme arañado el corazón mientras lo escribía.

He creído que no existe un momento mejor para recuperar uno de aquellos poemas ni para decir una vez más, gracias por la confianza.

Avanzar es posible. Y no rendirse es más fácil cuando otros también creen en nosotros.

Escucha aquí el poema
VOLVER A ESCRIBIR 

Volver a escribir.
Dejar manar una fuente de palabras,
un pensamiento, una idea.
Recorrer mi historia y la de otros
con una suerte de rimas inacabadas,
con versos sueltos, con borrones,
en el esbozo de una cuartilla 
que antes era blanca.

Solo un paso. 
Un pensamiento y ya está,
de tinta urdida la imaginada trama.
Voy derribando las barreras 
que encadenan mi lenguaje 
a la recurrente perorata,
constantemente aludiendo al amor,
a la lucha, y a las cosas elementales
que mi prosaico talento, delatan. 

Sentir de nuevo. 
Y estar otra vez conectado
a la cadencia del verso concebido con mi mano,
al refugio que consagra las palabras,
logrando estrechar los lazos
que ligan mi presencia al milagro
que florece del poema consumado. 

Visita aquí el artículo que recogió el primer aniversario de la editorial Marciano Sonoro