Y es que en este mundo del verso y la lírica también existen los primeros pasos. En este caso uno de los primeros pasos marcado por la mirada de una niña de catorce años a quién le pareció de pronto demasiado cercana la guerra del Golfo allá por el año 1990. Nunca terminé de entender muy bien el sentido de las guerras, puede que ya sea demasiado tarde para enterderlo y tal vez ni siquiera lo haya querido intentar porque al fin y al cabo las guerras carecen de sentido, al menos de sentido común. Entonces pensaba en toda esa gente que en el Golfo Pérsico podía estar viviendo sus últimos días de vida y a saber para quién la vivían. Muchos, como ocurre siempre, estarían en una guerra que beneficia a otros tantos que esperan sentados en sus despachos a que les llegue el trabajo sucio hecho. Ahí nació el poema VEO COMO MUERO, el poema de una niña ante algo que la asusta, uno de mis primeros poemas.

                                                                                   (1990)


VEO COMO MUERO

Así como la lluvia cae al suelo
como al difunto le engulle la tierra,
como el jugador pierde su dinero,
como yo, poco a poco veo como muero.

Me desplomo sin aliento en la corteza del mundo,
entierro mi cara bajo la almohada del lecho,
vacío mis bolsillos en este caro infierno y
poco a poco de este modo veo como muero.

Como funesto clamor en el perdido combate,
como odio sin amor y sin coraje,
como realidad ajena a este mundo,
como sueño pesado y profundo
del que no logro despertar,
poco a poco veo como muero.
©Paz Martínez

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